Conozca el proyecto

¿Sabe cuánto es demasiado? DetectAlcohol le ayuda a conocer su nivel de riesgo con el alcohol. Realice nuestra evaluación en el sitio web o en nuestra aplicación móvil disponible para Android y iOS y valore la necesidad de tomar decisiones para mejorar su salud y calidad de vida.

Preguntas Frecuentes


DetectAlcohol es una herramienta creada para que el individuo valore su consumo de alcohol y así pueda también valorar la necesidad de tomar otras decisiones para mejorar la salud y calidad de vida que lleva.

Con DetectAlcohol buscamos conectar a las personas con los programas disponibles en Costa Rica, para valorar el consumo de alcohol en una persona y tomar decisiones importantes en su vida, para su mejora.

El proyecto está dirigido a personas que consumen alcohol, pero familiares y amigos o personas que no consumen también pueden beneficiarse de la información

DetectAlcohol es un proyecto que busca la autovaloración del consumo de alcohol en las personas desde cualquier punto y en cualquier momento, mediante una pequeña evaluación en el micrositio www.detectalcohol.com o mediante la APP.

El consumo de bajo riesgo implica limitar el consumo de alcohol a cantidades y patrones de consumo que presentan una baja probabilidad de causar daños a uno mismo o a los demás. La evidencia científica indica que lo mejor es no consumir alcohol, pero si lo hace, el riesgo de daños se incrementa significativamente cuando se consumen más de dos bebidas al día y se toma más de 5 días a la semana. Más aun, incluso pequeñas cantidades de alcohol presentan riesgos en determinadas circunstancias. Siguiendo las simples reglas expuestas a continuación se puede reducir el riesgo para su salud y la posibilidad de poder herir a alguien:

  • No tomar más de dos tragos cada vez que toma.
  • No tomar del todo al menos durante dos días a la semana.

El consumo de riesgo moderado significa que aunque es posible que sólo haya tenido algunos episodios con el alcohol que le han llevado a problemas laborales, familiares o similar, está en riesgo, pero a tiempo de cambiar. Considere limitar el consumo de alcohol a cantidades y patrones de consumo que presentan una baja probabilidad de causar daños a uno mismo o a los demás. Considere reducir su consumo(link a consumo de bajo riesgo) o pare por completo durante algún tiempo. Mucha gente puede hacer cambios en su consumo.

¿Desea intentarlo? Pregúntese a sí mismo si ha experimentado algún signo de dependencia de alcohol, como presentar náuseas o temblores matutinos, o si bebe grandes cantidades de alcohol sin aparentar estar bebido. Si es este el caso, debería considerar dejarlo por completo. Si no bebe en exceso la mayor parte del tiempo y no siente que ha perdido el control sobre su consumo, entonces debe disminuirlo. Lea más sobre el consumo de bajo riesgo aquí y algunos tips para lograrlo

Estar en riesgo alto significa que probablemente usted ya ha experimentado problemas de salud físicos o/y mentales, debidos a la forma en que consume habitualmente alcohol y/o experimentado lesiones, violencia, problemas legales, pobre rendimiento laboral, académicos o problemas sociales debidos a intoxicaciones frecuentes.

Si usted ya ha experimentado problemas o algún tipo de deterioro en su salud ocasionados por su consumo de alcohol, es nuestra obligación informarle con urgencia que considere tomar acciones pronto para prevenir problemas médicos relacionados. Contáctenos.

Hay ocasiones en las que incluso uno o dos tragos pueden ser excesivos, por ejemplo:

  • Cuando conduzca o maneje maquinaria
  • Si está embarazada o en período de lactancia
  • Tomando determinados medicamentos
  • Si tiene ciertas condiciones médicas
  • Si no puede controlar su consumo

Es una enfermedad crónica que no tiene cura, pero hay tratamientos eficaces. Es causada por la dependencia física y psicológica al alcohol. Quienes la padecen, beben en exceso, tienen problemas en sus relaciones laborales y sociales y no logran dejar el consumo, a pesar de intentarlo o prometerlo.

La enfermedad tiene factores biológicos, psicológicos y sociales. Entre más factores existen, mayores probabilidades de desarrollar la enfermedad.

Existe una determinación genética, además de características de personalidad y contexto social que influyen en el consumo excesivo, hasta alcanzar grados de dependencia.

La dependencia al alcohol puede producir:

  • Deterioro del sistema nervioso, depresión, insomnio, suicidio, pérdida grave de la memoria.
  • Cáncer de laringe, esófago, hígado y colon.
  • Enfermedad del hígado (cirrosis)
  • Trastornos del sistema digestivo (como sangrado, náuseas, vómitos, pancreatitits)
  • Enfermedades del corazón e hipertensión arterial
  • Desnutrición debido a que las vitaminas no son absorbidas apropiadamente
  • Disfunción sexual
  • Pérdida grave de la memoria
  • Problemas legales
  • Problemas familiares y de pareja
  • Problemas económicos y laborales
  • Accidentes (de tránsito, laborales, domésticos)
  • Entre muchos otros.

Recuerde, La gente que consume excesivamente puede tener problemas como estos:

  • Sociales (hacer el ridículo en las fiestas• Legales (ser multado o detenido)
  • Médicos (gastritis, úlceras, pérdida de memoria, hipertensión, daño al corazón)
  • Domésticos (caídas y otros accidentes)
  • Laborales (lesiones, ausentismo)
  • Económicos (gasto excesivo en bebidas alcohólicas)
  • Anímicos (agresividad o cambios marcados del ánimo)
  • Familiares (de pareja, entre padres e hijos)
  • Sexuales (enfermedades de transmisión sexual, embarazos no deseados)
  • Las personas que beben excesivamente reducen su expectativa de vida y pueden causar accidentes o muertes por conducir bajo los efectos del alcohol.

Según el Instituto Nacional del Cáncer de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, Con base en revisiones extensas de estudios de investigación, hay un fuerte consenso científico de la asociación que hay entre beber alcohol y varios tipos de cáncer (12).  En su Informe sobre Carcinógenos, el Programa Nacional de Toxicología del Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos incluye en la lista el consumo de bebidas alcohólicas como conocido carcinógenohumano.  La comprobación de la investigación indica que en cuanto más alcohol bebe una persona, en particular en cuanto más alcohol bebe una persona regularmente con el paso del tiempo, mayor será su riesgo de presentar un cáncer asociado con el alcohol. Con base en los datos de 2009, se calcula que 3,5% de todas las muertes por cáncer en los Estados Unidos (cerca de 19 500) están relacionadas con el alcohol (3).

Han surgido patrones claros entre el consumo de alcohol y el padecimiento de los siguientes tipos de cáncer:

  • Cánceres de cabeza y cuello: El consumo de alcohol es un factor principal de riesgo de algunos cánceres de cabeza y cuello, en especial de los cánceres de la cavidad oral (sin incluir los labios), de faringe (garganta) y de laringe (4). Las personas que consumen 50 gramos de alcohol o más al día (aproximadamente 3,5 bebidas o más al día) tienen al menos un riesgo dos o tres veces mayor de padecer estos cánceres que quienes no beben (4). Más aún, los riesgos de estos cánceres son substancialmente mayores en personas que consumen esta cantidad de alcohol y también usan tabaco (5).
  • Cáncer de esófago: El consumo de alcohol es un factor principal de riesgo para un tipo determinado de cáncer de esófago que se llama carcinoma de células escamosas de esófago (2). Además, se ha descubierto que las personas que heredan una deficiencia en una enzima que procesa el alcohol tienen riesgos substancialmente mayores de carcinoma de células escamosas de esófago asociado con el alcohol
  • Cáncer de hígado: El consumo de alcohol es un factor independiente de riesgo y su causa principal para cáncer de hígado (carcinoma hepatocelular) (6). (Lainfección crónica por el virus de la hepatitis B y por el virus de la hepatitis C son las otras causas principales de cáncer de hígado).
  • Cáncer de seno: Más de 100 estudios epidemiológicos han considerado la asociación entre el consumo de alcohol y el riesgo de cáncer de seno en las mujeres. Estos estudios han encontrado invariablemente un riesgo mayor de cáncer de seno asociado con un consumo mayor de alcohol. Un metanálisis de 53 de estos estudios (que incluyeron a un total de 58 000 mujeres con cáncer de seno) indicó que las mujeres que bebieron más de 45 gramos de alcohol diarios (casi tres bebidas) tuvieron 1,5 veces el riesgo de padecer cáncer de seno que quienes no lo hicieron, (un riesgo modestamente mayor) (7). El riesgo de cáncer de seno fue mayor en todos los grados de consumo de alcohol: por cada 10 gramos de alcohol consumido al día (un poco menos de una bebida), los investigadores observaron un pequeño (7%) aumento en el riesgo de cáncer de seno.
    El Estudio del Millón de Mujeres en el Reino Unido (el cual incluyó a más de 28 000 mujeres con cáncer de seno) proporcionó un cálculo más reciente, y ligeramente mayor, del riesgo de cáncer de seno en grados bajos a moderados de consumo de alcohol: cada 10 gramos de alcohol consumidos en un día estuvieron asociados a un aumento de 12% en el riesgo de cáncer de seno (8).
  • Cáncer colorrectal: El consumo de alcohol está asociado con un riesgo modestamente mayor de cánceres de colon y de recto. Un metanálisis de 57 estudios de control de casos y de cohortes, que examinaron la asociación entre el consumo de alcohol y el riesgo de cáncer colorrectal, indicó que las personas que bebieron regularmente 50 gramos de alcohol o más diarios (aproximadamente 3,5 bebidas) tenían 1,5 veces el riesgo de presentar cáncer colorrectal que quienes no bebían o que eran bebedores ocasionales (9). Por cada 10 gramos de alcohol consumidos al día, había un pequeño aumento (7%) en el riesgo de cáncer colorrectal.

Investigación acerca del consumo de alcohol y otros cánceres:

Numerosos estudios han analizado la asociación entre el consumo de alcohol y el riesgo de otros cánceres, incluidos los cánceres de páncreas, de ovariospróstata,estómagoútero y de vejiga. Para estos cánceres, puede ser que no se encontró una asociación con el uso del alcohol o la evidencia de una asociación no fue constante.

Sin embargo, en dos cánceres —cáncer de células renales (riñón) y linfoma no de Hodgkin (LNH)— muchos estudios han indicado que un consumo mayor de alcohol está asociado con un riesgo menor de cáncer (1011). Un metanálisis de los estudios de LNH (los cuales incluyeron a 18 759 individuos con LNH) encontró un riesgo 15% más bajo entre quienes bebían alcohol comparados con quienes no lo hacían (11). No se han podido entender los mecanismos por los que el consumo de alcohol haría disminuir los riesgos de cáncer de células renales o de LNH.

Para más información, puede visitar la página del Instituto Nacional del Cáncer de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos.

Según el Instituto Nacional del Cáncer de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, los investigadores han identificado numerosas formas por las que el alcohol podría aumentar el riesgo de cáncer:

Las bebidas alcohólicas pueden contener también una variedad de contaminantes cancerígenos que se introducen durante la fermentación y la producción, como son las nitrosaminas, fibras de asbestofenoles e hidrocarburos.

Para más información, puede visitar la página del Instituto Nacional del Cáncer de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos.

Según el Instituto Nacional del Cáncer de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, la investigación epidemiológica indica que la gente que usa alcohol y tabaco tiene riesgos mucho mayores de padecer cánceres de la cavidad oral, de faringe(garganta), laringe y de esófago que la gente que usa solo tabaco o solo alcohol.  De hecho, los riesgos que están asociados con el uso del alcohol y del tabaco se multiplican en los cánceres de boca y de faringe; es decir, si se juntan los riesgos asociados con el alcohol a los riesgos asociados con el tabaco, los riesgos resultantes son mayores que lo que podría esperarse de añadir los riesgos individuales que están asociados con el alcohol y con el tabaco juntos (512).

Para más información, puede visitar la página del Instituto Nacional del Cáncer de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos.

La mayoría de los estudios que han examinado si el riesgo de cáncer disminuye después de que una persona deja de beber alcohol se han concentrado en los cánceres de cabeza y cuello y en el cáncer de esófago. En general, estos estudios han encontrado que el cese del consumo de alcohol no está asociado con una reducción inmediata del riesgo de cáncer; en cambio, puede llevarse años para que los riesgos de cáncer regresen a los que tienen quienes nunca bebieron.

Por ejemplo, un análisis conjunto de 13 estudios de casos y controles de cáncer de la cavidad oral y de faringe combinados encontró que el riesgo de cáncer asociado con el alcohol no empezó a disminuir sino hasta al menos 10 años de haberse dejado de beber alcohol. Hasta 16 años después de haber dejado de beber alcohol, el riesgo de cáncer era todavía mayor en quienes habían dejado de beber que en quienes no habían bebido nunca (18).

En varios estudios, se encontró también que el riesgo de cáncer de esófago disminuyó lentamente con el paso del tiempo desde que se había dejado de beber alcohol. Un análisis de cinco estudios de casos y controles encontró que el riesgo de cáncer de esófago no se acercó al de quienes no bebieron jamás por lo menos 15 años después de haber dejado de beber (18).

Para más información, puede visitar la página del Instituto Nacional del Cáncer de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos.

Los genes tienen un influjo en el riesgo de una persona para los cánceres relacionados con el alcohol; específicamente los genes que codifican las enzimas implicadas en la metabolización (descomposición) del alcohol (13).

Por ejemplo, una forma como el cuerpo metaboliza el alcohol es por medio de la acción de una enzima llamada deshidrogenasa alcohólica, o ADH, en inglés. Muchos individuos de ascendencia china, coreana y especialmente japonesa llevan una versión del gen para ADH que codifica una forma "hiperactiva" de la enzima.  Esta enzima ADH hiperactiva precipita la conversión de alcohol (etanol) en el tóxico acetaldehído.  Como resultado, cuando la gente que tiene la enzima hiperactiva bebe alcohol, el acetaldehído se acumula.  Entre los individuos de ascendencia japonesa, quienes tienen esa ADH hiperactiva tienen un riesgo mayor de cáncer de páncreas que quienes tienen la forma más común de ADH (14).

Otra enzima, llamada aldehído deshidrogenasa 2 (ALDH2), metaboliza el acetaldehído tóxico en sustancias no tóxicas. Algunas personas, especialmente de ascendencia asiática del lejano oriente, llevan una variante del gen para ALDH2 que codifica una forma defectuosa de la enzima. En personas que tienen la enzima defectuosa, el acetaldehído se acumula cuando beben alcohol. La acumulación de acetaldehído tiene tales efectos desagradables (incluso rubor y palpitaciones del corazón) que la mayoría de la gente que ha heredado la variante de ALDH2 no puede consumir grandes cantidades de alcohol. Por esto, la mayoría de la gente que tiene la forma defectuosa de ALDH2 tienen un riesgo bajo de presentar cánceres relacionados con el alcohol.

Sin embargo, algunos individuos con la forma defectuosa de ALDH2 pueden lograr una tolerancia de los efectos desagradables del acetaldehído y consumir grandes cantidades de alcohol. Estudios epidemiológicos han indicado que tales individuos tienen un riesgo mayor de cáncer de esófago relacionado con el alcohol, así como de cánceres de cabeza y cuello, que los individuos que tienen la enzima completamente activa y que beben cantidades comparables de alcohol (15). Estos riesgos mayores se ven solo en personas que llevan la variante de ALDH2 y que beben alcohol; no se observan en personas que llevan la variante pero que no beben alcohol.

Para más información, puede visitar la página del Instituto Nacional del Cáncer de los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos.

Esto depende del nivel de consumo de alcohol, de los problemas médicos asociados y de sus preferencias personales. Están los siguientes tratamientos:

La desintoxicación: Se utiliza para evitar y tratar los síntomas de abstinencia que pueden ser severos y poner en riesgo la vida de la persona. Este tratamiento puede requerir una estancia en una clínica especializada, además de una estrecha supervisión médica.

Pueden utilizarse medicamentos y estrategias para prevenir las recaídas.

Terapia psicológica: individual o grupal también es una parte importante del tratamiento. Debido a que la dependencia al alcohol puede coexistir con enfermedades mentales, incluyendo depresión.

Es importante someterse a una evaluación completa de estas enfermedades. La asesoría también puede incluir a las familias y a las parejas que con frecuencia necesitan ayuda para adaptarse al estrés de vivir con una persona que tiene problemas con el alcohol.

Grupos de ayuda mutua: incluyen grupos de apoyo tales como alcohólicos anónimos. Los miembros de estos grupos se apoyan unos a otros compartiendo experiencias personales y consejos.

Es un fenómeno de adaptación que se produce con el consumo repetido del alcohol, el organismo aprende a vivir con la bebida de tal forma que tolera dosis cada vez mayores por varios días o meses.

Es una adaptación mental a los efectos producidos por el alcohol, la persona que consume alcohol experimenta placer, esto hace que siga repitiendo el consumo.

Cuando es necesario aumentar la cantidad que se bebe, para experimentar los mismos efectos que se tenía al inicio del consumo. Cuando se dice que se aguanta más el alcohol, no quiere decir que el alcohol afecte menos, sino que se necesita tomar más cantidad para conseguir esos efectos.

Es un conjunto de síntomas y signos de carácter físico y psíquico, que aparecen al suprimir el consumo de alcohol cuando se tiene dependencia. Se caracteriza por temblor en las manos fuerte, a veces incontrolable, convulsiones, alucinaciones visuales o auditivas, desorientación, sudoración, alteración del estado general, nerviosismo.

*) Una unidad de bebida equivale a 10 gramos de alcohol que pueden ser por ejemplo:

1/2 vaso de vino (100 ml)

un vaso de cerveza (200 ml)

1/4 copa de bebida de alta graduación (25 ml)

Es importante que usted determine la cantidad que hay en cada bebida que consume normalmente. La mayoría de las botellas y latas de cerveza tienen aproximadamente la misma cantidad de alcohol que un vaso de vino o que una copa de licores destilados.

Efectos del alcohol en el cuerpo

Efectos del alcohol en el cuerpo

Cerebro Corazón Pulmones Digestivo Genitales